Transcripción 1
Conversaciones inconclusas que me rondan, a modo collage
Voy hacia la cocina y recuerdo que tengo platos por fregar. La luz del sol de junio se cuela directa por la abertura que da a la galería y de pronto me vuelvo a enamorar de esta casa.
- Quan visquessem juntes, serà tot més fàcil. Em fa por no dedicar-nos el temps que mereixem.
Después, recuerdo que una serie de amorfidades se despliega por estos 63m2 donde vivimos 3 personas. El ‘parquet’ de la galería está cada vez más abombado, creando una inusual curvatura en la que es imposible asentar una mesa sin poner unos cuantos cartones doblados en cada pata para salvar el desnivel. ¿Por qué me molestará tanto eso? ¿Y las humedades? Quizás porque pienso en que alguien está embolsándose casi mi sueldo mensual a cambio de una casa construida en 1926 en la que pasamos mucho frío en invierno y terrible calor en verano. Una factura de 130€ de luz… qué caro es sentirse caliente. Pienso que estoy siendo una ingenua, una quejica… una privilegiada por poder pagar un techo bajo el que vivir. Y se me vienen a la mente los datos de persones sense llar registradas en el último año y me revuelvo. Qué suerte poder calzar una mesa que puedo compartir con quien quiero.
Debería estar estudiando— nos están cambiando el router, así que quizás es mejor seguir dándole rienda suelta a lo que sea que quiera ser esto.
Una de mis amigas está enfadada conmigo, y no sé cómo decirle que me importa demasiado y que no lo demuestro. Se me olvidó su cumpleaños. Suena a excusa esto que voy a decir, pero es que mi cabeza es un batiburrillo de muchas cosas que, a veces, no consigo descifrar. Tenía apuntado su recordatorio en el móvil, jod*r, ¿por qué no le felicité? ¿Me saltó el recordatorio?¿Y qué más da? La he vuelto a cagar grande con ella, así que, no sé si hay vuelta atrás. No, no quiero vuelta atrás, quiero continuación. Unas flores y un libro que signifique. Un: “lo siento muchísimo, amiga. Querría prometerte que no volverá a pasar, pero no estoy segura de eso”. Y entonces, ¿por qué y para qué querría seguir manteniendo una amistad que parece que no se preocupa? ¿Me preocupo, en realidad? Quizás para mí la amistad ya es otra cosa. No sé qué es para mí la amistad. No sé qué espero de mis amigues, pero dentro hay mucho de mí por y para elles. Uf, qué complicado no saber.
- Ahir vaig pensar que feia molt que no m’escrivies una nota.
-Ala! Es com si t’hagués llegit el pensament, què fort!
-Continuaràs escrivint-me quan visquessem juntes?
Jo l’escriurè fins el dia en que em mori.
Y cuando me vaya de viaje, quiero enviar postales de nuevo. A mis primitos, a mis amigas, a mis papis. Las postales siempre me dan nostalgia, y un poco de envidia, quizás.
Tengo examen el lunes y tengo tanto que estudiar todavía…
Me encantaría hacer más mía esta casa. Ojalá poder permitírmelo. ¿Y si no es tan difícil? No tengo tiempo… no tengo dinero.
Oh no, debería empezar a ahorrar para el regalo de Lara. Para la boda de Carmen. ¿Cómo voy a pagar el viaje al pueblo? ¿Cobraré como horas complementarias las 4h de la mañana de este miércoles?
A veces me enfrasco en los pensamientos sobre futuro, dinero, cambio. Me dan miedo y respeto las tres y no sabría cuál poner en el puesto 1 de “Cosas que más miedo me dan”. También me asusta que lo bueno se acabe. Me da tristeza pensar que algún día ya no veré los rayos de sol colarse por la galería haciendo esta casa bonita.
Pero dejaré de pensar en la montaña de mitad de nuestro salón. El suelo retumbando en horas intempestivas. La humedad que siempre quiere dormir con nosotras. Cuando deje de pensar en eso, estaré escribiendo las notas de amor más ñoñas del mundo para la persona que me ha hecho ver que siempre hay algo mejor.
Ojalá pueda escribirlas mientras respondo a mi amiga.

maravilloso como siempre, amiga.